En sus 60 años de vida, la COE ha dejado épicas historias de viajes y campamentos, organizados por los propios residentes, nucleados en la Subcomisión de Campamentos.

Durante el verano, los destinos predilectos para las almas mochileras eran las Sierras de Córdoba y los lagos del sur.

En Córdoba, la meta era siempre hacer cumbre en el Champaquí, el pico más alto de la provincia, a 2884 metros sobre el nivel del mar. El equipamiento de montaña, muchas veces, era fabricado por los propios excursionistas. “Subíamos a poncho, con unas zapatillitas Pampero”, recuerda, risueño, el Negro Verdún. En esos viajes, los escaladores se abastecían y descansaban en el inmenso predio de Los Algarrobos, la casa de retiro del Seminario de Santa Fe, en el valle de Calamuchita.

Cuando iban a Bariloche, los campamentos incluían caminatas por el Paso de las Nubes, una excursión de dos o tres días desde Pampa Linda, al pie del Tronador, hasta Puerto Blest. Los chicos de la COE llegaban exhaustos pero felices de caminar entre glaciares, lagos y bosques de coihues.

Para ir a Bariloche tomaban el tren, atravesando pampas en un viaje recto e interminable. En ocasiones, las chicas que estudiaban en el Magisterio de Santa Fe se sumaban a la travesía. Así lo recuerdan algunos ex residentes:

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