pepe01Estaba siempre al pie del cañón, dice Mauricio.

Fue un luchador, un brillante ideólogo, un armador de caminos, dice Mercedes.

Nos guiaba y nos proponía temas de trabajo, dice Carlos.

La figura del cura estaba impregnada en todos los rincones de la Casa, dice Oscar.

 

Hace algunos días se nos fue Pepe Serra. Tenía 86 años. Fue sacerdote en Santa Fe, profesor universitario y convencional constituyente. Formó parte del grupo fundador de la Universidad Católica de Santa Fe. También fue un gran educador popular y un militante social dispuesto a dar batalla en todos los frentes. Fue el impulsor de Acción Educativa y hasta participó en la campaña nacional de alfabetización en Nicaragua, tras la revolución sandinista.

José “Pepe” Serra fue un cura comprometido con los trabajadores, los pobres y los oprimidos de Latinoamérica. Ese compromiso social lo llevó a integrar el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. En 1974 pidió la reducción laical y se casó con Mabel, su compañera eterna. Lo persiguieron. Un año después tuvo que exiliarse en Perú. Allí también dejó su huella militante.

Pero, para nosotros, su obra más importante siempre será la Casa del Obrero Estudiante: esa gran experiencia de construcción colectiva que hoy está a punto de cumplir 60 años. Por ese sueño lo recuerdan también Mercedes, Carlos, Mauricio, Oscar y los más de 3000 que pasaron por la COE.

Sobre todas las cosas, el Pepe fue un gran tipo.

En el marco de este proyecto documental transmedia, en febrero de 2016, pudimos hacer una entrevista con él. Hablamos muchísimo. Fue una conversación extensa, profunda y abundante. En historias, en ideas, en recuerdos, en proyectos concretados, en utopías.

El siguiente video es una pequeña entrega de esa charla: los primeros minutos, donde Pepe recuerda su recorrido como sacedorte y lo que significó, en 1956, la creación del proyecto Casa del Obrero Estudiante.

Lo compartimos, profundamente agradecidos por ese encuentro, por su generosidad, por su memoria, por su sabiduría, por su compromiso y por su obra.

 

 

Hasta siempre, querido Pepe. Muchas gracias por tu luz.

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